Manchester United campeón de la Champions League (por equivocarse menos)

campeón

Poco, muy poco de fútbol. Pero era de esperarse en una final de Champions League con dos equipos que se conocen bien y tienen un nivel similar.

Un tiempo para cada uno. El primero para el poco efectivo Manchester, que atinó a convertir con un cabezazo de Ronaldo, y terminó pagando con creces sus imprecisiones cuando Lampard, en el minuto 45 de la primera etapa, empató el partido.

Pero lo que les faltó de fortuna a los de Ferguson en el primer tiempo, les sobró ante el asedio del Chelsea en la segunda etapa, y, particularmente en la definición por penales, donde Ronaldo falló su envío (¿qué le pasa con los envíos desde los doce pasos?) en lo que parecía dejarlos con las manos vacías, pero extrañamente Anelka y Terry tampoco convirtieron para el Chelsea.

Con unos esforzados Carrick y Scholes y la velocidad por el lateral derecho de Hargreaves, más algunos destellos de Cristiano Ronaldo, el Manchester se apropió del partido en la etapa inicial.

Cuando el primer tiempo se encaminaba a los vestuarios (ya los suplentes habían hecho lo propio) los de Avram Grant, tras un rebote de Ferdinand a tiro de Malouda, encontraron un regalo exagerado a través de Lampard, lo que determinó un envión anímico para los de azul.

En la segunda etapa, Grant replanteó el equipo si recurrir a cambios, Essien se paró más adelante por derecha, y Makelele se erigió como la figura en la recuperación. Con Cristiano Ronaldo en un letargo del que nunca despertó, Rooney en algún lugar de Rusia pero seguramente no en la cancha, y Tévez en un laborioso pero inútil intento de ensuciar la salida del Chelsea, el Manchester careció de peso ofensivo.

Gracias a esto, Ballack, que finalmente dejó saber al público que estaba en el campo de juego, se adelantó con más libertades, y Joe Cole comenzó a jugar más con el balón. Con un Lampard que ganó en confianza, y Drogba siempre insinuante (además de exasperado con sus compañeros por no recibir habilitaciones claras), el Chelsea pasó a dominar por completo el partido. El Manchester, en contraposición, se dedicó a exhibir una serie de gruesos errores defensivos.

Llegado el tiempo extra, el cansancio pudo más que la voluntad. Lo tuvo muy claro el Chelsea, con un envío de Frank Lampard al poste.

Luego fue tiempo de una innecesaria expulsión de Drogba, al que extrañarían en los penales.

Para el Manchester, Cristiano Ronaldo falló el suyo, pateándolo con una displicencia cercana a la estupidez. En cuanto al Chelsea, Anelka, y un traicionero resbalón de Terry privaron al club de Abramovich de alzar la copa.

Escrito por Jorge Sahores | 22 de Mayo de 2008 | 4 comentarios
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