Tras el descanso, Javier Aguirre dio entrada a Simao por Pernía y en sólo 45 segundos el portugués hizo más de lo que Marianín ha hecho y hará durante su triste y lamentable periplo por el Calderón. Si hicieran una película sobre su etapa atlética deberían titularla “El hombre que nunca debió estar allí”.
El segundo tiempo fue muy diferente al primero, afortunadamente. El Kun encontró un nuevo socio en su solitaria tarea contra el mundo merengue. Simao entraba una y otra vez por la banda izquierda mientras el Kun lo hacía por la derecha. El problema estaba en que las jugadas las finalizaban Forlán y Maniche, ambos desacertadísimos durante todo el partido.
Mientras tanto, los pupilos de Bernd Schuster se echaron atrás, esperando una contra que les permitiera sentenciar el choque. El problema al que se enfrentaban los madridistas era que todas las jugadas terminaban, bien en las botas de Raúl que, fallón y lento, no se presentó a su habitual cita con el gol en el Calderón, bien en las de Higuaín, al que le siguen faltando muchísimos colacaos para poder jugar en la Liga Española.
45 minutos después, el derby por fin parecía un derby.
(La imagen es del Diario Marca)

Escrito por Antonio López |
18 de Octubre de 2008 |
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1ª Division.
Hay días en los que siento que cada vez sé menos de fútbol. Recuerdo que el que fuera entrenador del Real Madrid durante algunas temporadas en la década de los ochenta, Luis Molowny, respondía ante la pregunta de cómo era capaz de gestionar tanto talento junto con un sencillo y categórico “mi única labor consiste en colocar a cada uno en su sitio… ellos se encargan de lo demás”.
Centrándonos en el Atlético de Madrid, que no puede presumir de tener demasiado talento acumulado en la corta plantilla, el lujo de dejar sentado en el banquillo al portugués Simao parece excesivo. Siempre he pensado que Javier Aguirre es el mejor entrenador para este equipo pero, con decisiones como ésta me entran las dudas.
Bueno, y con la de situar a mi admirado Pernía en el lateral izquierdo, un tipo que no debería volver a vestir la camiseta rojiblanca por imperativo judicial. Y empeñarse en rodear a Raúl García de extraños compañeros de baile en ese desastre endémico llamado centro del campo colchonero, esta noche le tocó a Assunçao, el año pasado a Cléber Santana, ese extraño elemento.
Hay días, y hoy es uno de ellos, en los que no entiendo a Aguirre.
Inmerso en estas preguntas me hallaba yo durante el tiempo de descanso, mientras asistía a las quejas de mis compañeros de tedio, todos ellos madridistas, que no paraban de despotricar sobre los goles anulados. Falta de costumbre.
(La imagen es del Diario Marca)

Escrito por Antonio López |
18 de Octubre de 2008 |
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