La sinrazón del fútbol
En la previa del partido de Liga de Campeones entre el Atlético de Madrid y el Marsella, hubo un acto ajeno al fútbol que marcó la jornada. La liberación, bajo fianza de 6.000 euros, del aficionado ultra del club marsellés, Santos Mirasierra, al que la justicia española había condenado a tres años y medio de prisión por los altercados que protagonizó durante el partido de ida en el Vicente Calderón y que terminaron con varios policías heridos.
El mundo ultra, tristemente unido al mundo del fútbol, debería estar donde la justicia española lo condenó en primera instancia: en la cárcel. Posteriormente, la sinrazón que acompaña a los dirigentes y el miedo al terror y a los violentos, provocaron que se fijara una fianza para que se calmaran los ánimos. Una vergüenza.
El Marsella se apresuró a fletar un avión privado y a tributar al indeseable ultra honores de héroe tratado injustamente. Sus compinches le recibieron entre bengalas y alcohol. El presidente del club galo palmeó la espalda del chaval. Pecadillos de juventud.
La violencia debe quedar fuera de los campos de fútbol de una vez por todas. Pero claro, mientras los clubes fomenten y financien a estos seres infrahumanos, alentándoles a irrumpir en una asamblea de socios o promoviendo sus pancartas de apoyo a líderes de la ultraderecha, el cáncer seguirá muy dentro del fútbol.
Sólo Joan Laporta y sus junta directiva tuvieron lo que hay que tener para alejar a los violentos de los campos de fútbol. Los otros presidentes prefieren la cobardía del silencio cómplice y las fotografías con los indeseables.
(La imagen es de Eurosport)
Escrito por Antonio López |
14 de Diciembre de 2008 con
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Etiquetas: atlético de madrid, Joan Laporta, Marsella, santos mirasierra
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