La delantera del Madrid en el clásico
Higuaín: era un islote blanco en mitad de un mar de camisetas blaugranas. Peleó y corrió todo lo que su físico le permitió. Ocasiones, un remate que se marchó a las nubes a la slida de un saque de esquina. Hizo lo que se le pidió y cumplió.
Raúl: por exigencias del guión, tuvo que jugar como un centrocampista más, muy lejos del área rival, echando una mano a sus compañeros en las labores de destrucción y creación de juego. Suyos fueron los pases que dejaron delante de Valdés a Drenthe en la primera parte, a Palanca en la segunda. Es un profesional como la copa de un pino y su esfuerzo y su entusiasmo son más propios de un chaval que acaba de debutar, y no de un capitán que lo ha ganado todo con su club. Todo un ejemplo. Junto con Casillas, el más destacado del conjunto merengue.
Juande Ramos: tejió un entramado defensivo muy denso, con unos marcajes individaules que cortocircuitaron la creación de juego blaugrana. La jugada le pudo salir redonda si el mano a mano que tuvo Drenthe en la primera parte le hubiera caído a cualquier otra persona del mundo. Con el 0-1 el partido hubiera sido muy diferente. De todos modos, pese a la derrota, ya se ve, para bien, la mano del técnico manchego.
(La imagen es de Eurosport)
Escrito por Antonio López |
14 de Diciembre de 2008 con
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Etiquetas: clásico, higuaín, Juande Ramos, Raúl, Real Madrid
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