Atlético – Real Madrid: El árbitro también quiso ser protagonista

La primera parte del derby fue un manual perfecto para combatir el insomnio. Tras el gol inicial de Van Nistelrooy, no pasó nada. Ni reacción colchonera, ni amago del Madrid para querer matar el partido. Supongo que ambos pensaron “¿para qué?”.

Los primeros, que salen vencidos desde que el calendario se programa, deciden dejar solo al Kun para que batalle contra todos. Así lo hicieron con Torres y el Niño terminó mandándoles a escardar cebollinos. Normal. Yo también lo hubiera hecho.

Los segundos, sabedores de que, con esa actitud con la que salen al campo, los atléticos no ganarían ni a doce mandriles hasta arriba de Valdepeñas, ejercen de buenos vecinos y deciden no hacer mucha sangre, que bastante tienen los rojiblancos con lo que tienen.

Pero claro, aún sin querer, al Atleti se le hacen ocasiones de gol. Y ahí entró en liza el invitado menos esperado en un partido ante el Madrid, el árbitro. Saltándose a la torera años de atropellos más o menos involuntarios, anuló dos goles al conjunto merengue, ambos por fuera de juego y ambos perfectamente legales.

Después, el colegiado no tuvo más remedio que enseñar la tarjeta roja a Perea, que se autoexpulsó al soltar un manotazo que impactó en la cara de Sneijder. Fue de lo poco que el árbitro hizo bien en todo el partido.

Y para equilibrar la balanza, también expulsó a Van Nistelrooy tras cometer una falta que, con la amarilla, ya hubiera bastado. Pero no, el árbitro quería sus cinco minutos de fama.

(La imagen es del Diario Marca)

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Escrito por Antonio López | 18 de Octubre de 2008 con 0 comentarios.
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