La picardía y la trampa

Siempre se ha dicho que el fútbol es para los vivos, para los que piensan más rápido que los demás y aprovechan la mínima oportunidad para sacar ventaja. Pero la frontera entre la picaresca y la trampa es muy tenue.

Los jugadores argentinos son auténticos especialistas en sacar partido de los pequeños detalles. Pueden provocar a un contrario para que pierda los papeles y sea expulsado, como sucedió entre Simeone y Beckham en el Mundial de Corea y Japón.

O ir más allá, como cuando el mítico e inigualable Diego Maradona recurrió a la mano de Dios para conseguir un gol ante Inglaterra. Por dos veces los mismos protagonistas, Argentina e Inglaterra. ¿Dos maneras de entender el fútbol? Puede ser.

En otro Mundial, el de Italia, la frontera entre la picardía y la trampa fue totalmente rebasada. Argentina y Brasil se midieron buscando un pase para la final. Bilardo, un auténtico experto en el juego subterráneo, preparó una treta absolutamente vergonzosa.

La jugada le salió bien, pero la pregunta es evidente. ¿Vale todo en el fútbol?

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Escrito por Antonio López | 5 de Febrero de 2008 con 0 comentarios.
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