Infartando en el Calderón

Y eso que la cosa no pudo empezar mejor, porque Maniche logró el primer tanto a los dos minutos de partido. El portugués consiguió no romperse nada antes de rematar de manera infame cuando estaba más solo que la una. Menos mal que el portero del Valladolid echó una manita y dejó libre el palo por el que entró el disparo del gordito portugués (¿será que la tele engorda o será que Maniche cada día come más bollos?).

Pero como una tarde tranquila en el Calderón no se vive ni en un concierto de la Filarmónica de Viena, el Valladolid empató por medio de Víctor. La jugada por banda izquierda dejó en evidencia, una vez más, a la temblona zaga rojiblanca.

Después del descanso, Sisi puso por delante a los pucelanos. Salida en falso de Leo Franco. Como cuando uno echa una carrera para cruzar una calle en la que el semáforo está parpadeando y de repente se da cuenta de que no le da tiempo y se frena en seco. Pues eso. “Esta pelota es mía… uy, no, que me la como, mejor me quedo a medias”.

Por si acaso, para completar el show, Zé Castro, que es como la gelatina (temblón y blando), dejó que el jugador del Valladolid rematara a placer. Y, claro, fue gol.

Menos mal que, pocas jugadas después, el balón le llegó a Maxi que, con un disparo seco y raso, batió a Butelle.

Sin embargo, como hay cosas que nunca cambian y, no sólo eso, sino que van a peor, un nuevo show de la zaga rojiblanca permitió que Llorente marcara el 2-3. De los 4 que formaron la línea de ayer, Valera, Zé Castro, Pablo y Pernía, sólo se puede salvar a Pablo que sigue recuperando el buen nivel de su primer año aquí. Los demás, fueron de lo mejorcito del Valladolid.

Otra vez tuvo que ser Maxi el que empatara el encuentro, al aprovechar una salida en falso de Butelle. Le daría envidia el protagonismo de Leo en el segundo gol pucelano.

Después, como tenemos pocos problemas (aparte de los defensas, ni Simao ni Reyes se enteraron de que ayer se jugó un partido en el Calderón), Valera vio la segunda amarilla y nos quedamos con 10.

Aguirre, por una vez, fue valiente y quitó a Zé Castro por Forlán, retrasando a Raúl García a la posición de central. El Atleti se volcó sobre la portería rival y, cuando parecía que la cosa iba a terminar en un empate, un saque de esquina desde la derecha lo peinó Pablo y, antes de que le llegara al Kun, que estaba solo en el segundo palo, Pedro López remató en su propia portería. Gracias, amigo.

Infartando, como casi siempre pero, ganando, como casi nunca cuando se dan estas circunstancias. Eso sí, hay que hacer algo con esta defensa porque, como siga así, vamos a agotar la reserva de marcapasos de la Comunidad de Madrid. Y, por cierto, hablando de temas médicos, tampoco estaría de más que a Simao y Reyes les hicieran una transfusión de sangre. Y que el donante sea Maxi, si puede ser.

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Imagen: Mundo Deportivo

Escrito por Antonio López | 26 de Noviembre de 2007 con 1 comentario.
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Comentarios

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