Emociones en el Calderón y victoria del Atleti (sí, sí, de verdad)
Festival de fútbol y goles para conmemorar el Día de Todos los Santos, conocido también como Día de los Difuntos, fallecidos muchos de ellos debido a las fuertes emociones que se viven en el Calderón desde que el mundo es mundo. Porque hay cosas que son así, inherentes a un escudo. Y da igual que fuese en el mítico estadio de Metropolitano, en el actual Vicente Calderón o en el futuro estadio rojiblanco, esté donde esté. La emoción, para mal o para bien, siempre viajará con el equipo.
El miércoles fue para bien. Venció el Atleti 4-3 a un Sevilla que nunca perdió la cara a un partido ayudado, una vez más (y van demasiadas) por la zaga colchonera. Hay que arreglar esto porque tenemos al enemigo en casa. Y si los de arriba reman en una dirección y los de atrás en la contraria, el equipo puede marearse de dar tantas vueltas.
Marcó Maniche en el primer minuto de juego, después de una jugada en la que el árbitro pudo pitar cualquier coas menos gol. Primero, fuera de juego de Maxi muy claro. Nada. Después, penalti de Palop sobre el capitán rojiblanco. Nada. Al final, Maniche, que pasaba por allí, marcó. Y el árbitro, como no pitar el gol hubiese sido demasiado evidente, señaló el círculo central. Por hacer algo, básicamente.
El Sevilla empató en el 14, por medio de Luis Fabiano, que ha recuperado el instinto goleador. Dos minutos después, el Kun volvió a adelantar al Atleti. Pero nunca puede haber una noche plácida en el Calderón y, dado que el Sevilla no encontraba la manera, Zé Castro echó una manita, marcando en propia puerta al filo del descanso. Le doy vueltas pero aún no sé qué narices quiso hacer el portugués. No se me ocurre otra cosa que no sea la de darle un poco de emoción al encuentro.
Tras la reanudación, festival de patadas por parte de ambos equipos que el árbitro, Mejuto González, ni supo ni quiso atajar. “Por mí, como si os matáis”, o eso daba a entender. O, tal vez, se había dejado el silbato en el vestuario. O tiene acciones en algún centro médico. Si no, no me lo explico. Bueno, sí. Es muy malo. Ésa es la explicación
Volviendo al partido, el Kun se inventó un pase imposible que Maxi remató de manera espectacular al más puro estilo Torres. Parece que no sólo ha heredado el brazalete de capitán del Niño.
Ya en el descuento, Jurado marcó su primer gol en Liga con el Atleti. Buena noticia. Y, por supuesto, como no podía ser de otra manera, para añadir un poco de sal a la historia, el Sevilla marcó el tercero, de nuevo obra de Luis Fabiano. Porque un final tranquilo hace años que no se vive en el Calderón. Porque nos sigue yendo la marcha. Y mucho. Menos mal que el miércoles pudo más el esfuerzo de la delantera rojiblanca que los empeños de la defensa por darle emoción a los encuentros.
Imagen: Diario As
Escrito por Antonio López |
2 de Noviembre de 2007 con
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