Este Atleti pinta bien
El Atleti de este año me recuerda a aquellos lejanos tiempos de colegio, cuando jugábamos al fútbol y, a la hora de colocarnos en el campo, los buenos iban delante y los malos íbamos detrás. Contra esos pensamientos que puedan decir que todos los niños han de sentirse útiles, les diré que es mucho mejor aprender desde pequeñito que a uno no le han llamado por la senda del deporte. O, al menos, no por la del fútbol.
Porque si no, podríamos encontrarnos casos de un Pernía, por ejemplo (¿por qué cuando pienso en un futbolista malo se me aparece la cara de mi admirado Marianín? Debería hacérmelo mirar…), intentando emular las acciones del Kun. Y, claro, correría el riesgo de romperse algún hueso (no caerá esa breva).
El caso es que este Atleti presenta una disposición de buenos y malos, como en las películas del Oeste. Arriba, los buenos. El Kun, Forlán, Maxi, Luís García, Simao, Reyes, Raúl García, Jurado… no me lo puedo creer. Años atrás, cuando uno intentaba contar los buenos futbolistas que había en el Atleti, con los dedos de una mano sobraba. Torres y poco más. Este año, no. Este año hay plantilla. Y de calidad. Al menos, por arriba.
Porque atrás aparecen los malos malísimos, esos que harían temblar de miedo al mismísimo Doctor House, encabezados, cómo no, por mi saco de huesos favorito, Mariano Pernía, ese bulto sospechoso que Aguirre acostumbra a colocar en el lateral izquierdo. Pero como todo malo que se precie, ha de estar bien secundado. Y ahí aparece “Leoncio” Eller, ése gran central brasileño que, por supuesto, ocupa plaza de extracomunitario. Donde otros equipos colocan a un Eto’o, un Kanouté o un Kaka’, nosotros ponemos a “Leoncio”. Y, por si fuera poco, rematamos la jugada con Cléber Santana. Con un par. De brasileños. Eso sí, de los malos.
Y seguimos sumando. Porque en el otro lateral aparece Seitaridis que, por condiciones, debería estar en el apartado de los buenos pero como al niño le apetece jugar diez minutos cada quince días, pues le colocamos donde los malos. Donde también aparece Abbiati, un portero que no sólo no para lo que va dentro de la portería, sino que, además, convierte en gol lo que va fuera. Todo un prodigio.
Y, pese a todo, sigo creyendo que este Atleti pinta bien. Será que he visto demasiado cine y estoy acostumbrado a que, al final, los buenos terminen ganando a los malos…
Imagen: Web Oficial Club Atlético de Madrid
Escrito por Antonio López |
29 de Octubre de 2007 con
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